?POR QU? EL MEXICANO SE CONSIDERA INFERIOR?
Rafael Mej?a
Si el mexicano es un ser humano como cualquier otro, ?por qu? lo consideran (o se considera) inferior? El tema es ya com?n hasta en el deporte, pero tiene matices y un trasfondo que pocos conocen.
Cierto es que los clubes y selecci?n mexicana de f?tbol han sufrido ya varios reveses justo cuando se encontraban a un paso de la gloria, y que esto ha servido para revivir un tema que forma parte de la discusi?n cultural de la naci?n: el complejo de inferioridad del mexicano. Empero, esta pasi?n futbolera tiene sus riesgos, debido a que elimina de tajo al importante contrapeso que podr?an representar, por ejemplo, los ?xitos de equipos mexicanos de pelota vasca y tae kwan do, o de atletas minusv?lidos y figuras consagradas como la corredora Ana Guevara.
Yendo m?s a fondo podemos encontrar que el tema no es nuevo; luego de la Revoluci?n mexicana, artistas, fil?sofos e intelectuales han discutido sobre la identidad de los habitantes de M?xico, sobresaliendo escritos como los de Carlos Fuentes (El espejo enterrado, La muerte de Artemio Cruz) o Roger Bartra (La jaula de la melancol?a); empero, los trabajos m?s recordados son de Octavio Paz (El laberinto de la soledad) y Samuel Ramos (El perfil del hombre y la cultura en M?xico).
Si bien estos dos ?ltimos libros han servido para cuestionar y aclarar aspectos sobre la identidad de nuestro pueblo, tambi?n han establecido estereotipos fuertemente cimentados de "lo que es ser mexicano" y sus complejos, curiosamente, sin consultar a los mismos mexicanos: estos escritos exponen reflexiones individuales y no conclusiones obtenidas a trav?s de estudios de opini?n.
Adem?s de esto, tanto el premio N?bel como el fil?sofo parecen haberse equivocado al restar importancia a lo individual y dar peso exclusivamente a lo colectivo. A este respecto, Alberto Montoya, psicoterapeuta perteneciente al C?rculo Psicoanal?tico Mexicano y ex-catedr?tico de la Facultad de Ciencias Pol?ticas y Sociales de la Universidad Nacional Aut?noma de M?xico (UNAM), comenta que hablar de complejo de inferioridad es un tanto enga?oso.
Aclara: "En realidad no podr?a decirse que es una caracter?stica del mexicano; complejo de inferioridad hay en Estados Unidos, Per? o Argentina, que en estos momentos es uno de los pa?ses latinoamericanos m?s golpeados, pues all? han pasado de las ideas narcisistas (propias de aquellos que se tienen en escasa consideraci?n y buscan constantemente admiraci?n y atenci?n), de grandeza, a una ruina casi total en cuanto a su econom?a; tambi?n debe considerarse que muchas veces la idea de grandiosidad oculta exactamente lo contrario: gran desaz?n y sentirse inferior a otros".
Individuo y sociedad
Explica el psicoanalista que para comprender esta problem?tica se deben atender dos niveles: personal y colectivo. "A nivel individual, esto puede deberse a patolog?as narcisistas, y se presentan cuando un individuo est? muy empobrecido internamente. Aunque aparentemente sea una persona normal, muy valorada por los dem?s, sobresaliente, brillante, adinerada, atractiva o que pueda contar con much?simas cualidades, se siente 'poca cosa'; esto tambi?n depende, claro, de la historia de cada sujeto".
El hecho es tan variable que inclusive dentro de una misma familia existen casos contrastantes, debido a que una persona de este n?cleo puede ser sobrevalorada y otra muy devaluada. Asimismo, suele ocurrir que un ni?o crezca muy "consentido", sobreprotegido por madre, abuela o t?os, y al crecer se convierta en un individuo que experimenta muchas carencias e imposibilidad para tolerar frustraci?n y obst?culos, por lo que comenzar? a sentirse deprimido y pensar? que la vida es muy dif?cil y que no puede lograr lo que se propone.
Ya dentro de la dimensi?n social, Alberto Montoya piensa que no todos los mexicanos tienen complejo de inferioridad, pero s? reconoce que hay mayor tendencia a experimentar esta desvalorizaci?n en algunas clases sociales: sectores de bajos recursos, ind?genas y grupos marginados. Esto se debe a una herencia que se transmite socialmente y que se vincula directamente con la historia nacional.
A decir del especialista, la cultura de los antiguos mexicanos fue muy humillada, lo que se refleja en movimientos ind?genas como el zapatista. "Ellos son los m?s humillados, aplastados y sometidos, y el lugar que se les ha asignado es el campo, la servidumbre, una esclavitud disfrazada; por ello, adem?s de los reclamos por la tenencia de las tierras, hay un intento de revalorar y tener un rostro, como dicen, para ser reconocidos; tienen necesidad de ser reparados por los otros ante esa sensaci?n de humillaci?n total que han sufrido".
La mentalidad del mexicano se ha reproducido desde la ?poca de la conquista, cuando los europeos impusieron un sistema de sumisi?n ante el poderoso, aunque a los mismos espa?oles les asombr? y hasta sedujo la cultura de los mesoamericanos. "El mestizaje se dio as?, a partir de una raza que se crey? superior con otra raza que luci? inferior a sus ojos, y que estaba para servirles", acota el psic?logo.
A pregunta expresa, el entrevistado comenta que esta relaci?n de poder se vive todav?a en el M?xico contempor?neo, y cita un par de ejemplos. En primer t?rmino, comenta que muchos extranjeros se sorprenden cuando un mexicano responde "mande" en caso de que alguien le llama por su nombre, lo que es una muestra de servilismo.
Agrega: "Esto es m?s que una apariencia; es una p?rdida de valores y la aceptaci?n del dominio del 'otro', abrirle las puertas. Al hablar de la casa propia, el mexicano dice: 'la casa de usted'; la gente de otros pa?ses se desconcierta, lo oye raro aunque sea una cortes?a. Esta forma de hablar muestra una apertura a lo extranjero, que implica una especie de conquista amorosa en que se es seducido por el 'otro', porque se supone que ese 'otro' que llega de fuera tiene algo valioso, que gusta y que en M?xico no se encontrar?".
Esta condici?n de servilismo, basada tambi?n en que mucha gente deposita sus esperanzas en una mejor existencia despu?s de la muerte, en el "m?s all?", es aprovechada en la explotaci?n de recursos naturales de la naci?n en beneficio de unos cuantos, durante las campa?as pol?ticas, donde aparecen l?deres que hacen promesas de cambio para aparecer como redentores, o en el aprovechamiento de mano de obra barata: "El mexicano acepta la conquista, y aunque trabaja much?simo (eso de que somos flojos es una gran mentira) se conforma con recibir una remuneraci?n baja".
El mundo y la condici?n humana
Si bien todo lo ya mencionado puede dar una explicaci?n acerca del llamado sentimiento de inferioridad, ?ste tambi?n tiene que ver con un contexto mundial que se ha desarrollado con el tiempo en beneficio de gente poderosa.
No es s?lo que el mexicano se sienta inferior, sino que tambi?n lo tratan de esta forma, ya que el sistema global est? dise?ado para eso, dando oportunidad a un grupo reducido de individuos. La desigualdad se vuelve palpable, digamos, en cuanto a las condiciones laborales. "Si comparamos un salario m?nimo en M?xico con el de Francia o Estados Unidos -comenta el especialista-, hay una diferencia de 8 a 1. Esto corrobora o confirma la sensaci?n de 'inferioridad' del mexicano; es un bombardeo constante de ideas que se combinan con la historia familiar, en donde es com?n encontrar un padre alcoh?lico o promiscuo y una madre abandonada, entre otros problemas sociales que se reproducen".
Al aceptar esta ideolog?a mucha gente comienza a creerse inferior y a considerar que las posibilidades de ascenso est?n limitadas por las condiciones econ?micas; mejorar la calidad de vida se vuelve un sue?o realizable a trav?s de una telenovela o de ganar la loter?a; se anhela poco, y se sabe que de ello a?n menos se ver? concretado.
Otro problema, a decir de Alberto Montoya, es que "en M?xico somos m?s folcloristas que nacionalistas; hay un orgullo por la imagen m?s que un inter?s por el pa?s, y estamos aparentemente felices con la m?sica y los bailes, pero es algo muy artificial porque somos indiferentes a la explotaci?n, a que mueran ni?os de hambre o se tengan problemas en estados tan ricos como Oaxaca, Chiapas o Guerrero. En el fondo el mexicano no se quiere, se siente humillado y no ha podido reparar eso por ?l mismo ni por el 'otro', que cuando llega lo aplasta y domina. El mexicano sigue sufriendo, y tal vez el complejo s?lo es el efecto de que se le contin?a considerando inferior por muchos, por ?l mismo para empezar".
En el nivel personal este problema puede enfrentarse a trav?s de psicoterapia para dimensionar los conflictos de acuerdo a la historia de cada individuo y lograr una revaloraci?n espec?fica. En cuanto al aspecto social, Alberto Montoya considera que lo recomendable es la posibilidad de la educaci?n, que la gente lea, asista a la escuela y se cuestione todo aquello que le rodea, esto con la finalidad de que "se reflexione sobre las barbaries y las injusticias de todos los d?as; en el fondo esa sensaci?n del uso del poder salvaje, de destruir a otros sujetos, tiene que ver tambi?n con un estado de inferioridad del ser humano. En ese sentido, toda nuestra especie es inferior, pues al volverse m?s poderosa, su creatividad y valores son menores".
Ahonda: "En ese sentido es como si el ser humano, en vez de evolucionar, retrocediera, y todo esto tiene que ver con ambici?n, soledad o no encontrarle sentido a la vida, lo que a su vez facilita el deslumbrarse con ciertas cosas o pensar que somos m?s importantes. El ser humano se est? destruyendo, hay una pulsi?n (deseo inconsciente) de muerte, como dec?a Sigmund Freud, que lo lleva a destruir al planeta; lo percibe y no hace nada por cambiar esta tendencia, al contrario, acelera el proceso y prefiere invertir en drogas o armamento".
En este sentido, opina el psicoanalista, el ser humano se comporta de modo inferior al animal, que es violento pero al mismo tiempo se apega a un orden, reproduce la vida. "Eso es el complejo de inferioridad; tal vez el ser humano (o algunos humanos) quiere aliviar su sensaci?n de soledad y vac?o sinti?ndose Dios, y con ello s?lo se destruye".
Finalmente, la idea del "complejo de inferioridad" del mexicano parece trascender los puntos com?nmente debatidos y encuentra una explicaci?n no s?lo a trav?s de la observaci?n hist?rica, condiciones sociales e interacci?n con otras naciones, sino en el conocimiento de la condici?n humana y su naturaleza profunda. Es algo que deja qu? pensar, pero sobre lo cual cada quien tiene su propia opini?n.